8.12.16

Segunda de la noche

Acabo de sentir un escalofrío que había olvidado desde 2006. 

7.12.16

Día de velitas 2016 - Inventario

4 Velones. 
-Por arreglar lo que siempre ha faltado por arreglar.
-Por dejar ir el pasado
-Para dar gracias
-Para ser feliz y dar felicidad

2 Velitas
-Por el trabajo (se apagó)
-Por el estudio

1 Velita a medio quemar. 
-Un amorcito pirata. 

31.10.16

Espero roto y reparado. La espero rota y reparada.

Esto es ser una puerta vieja. 

19.2.13

El dolor y la venganza.

Vi una noticia en la que cuentan como al sur de Bogotá mataron a un niño por 200 pesos ( ~10 centavos de dolar). El atacante, menor de edad, prófugo, y con un amplio historial,  dijo descaradamente estar fumado con marihuana.

Pensé, que tal vez si a mi me mataran un hijo así (o a mis sobrinos), yo buscaría vengarme y mandaría a matar a esa persona en la cárcel. Me asusté de mi mismo y de como este país va paramilitarizando el alma.

El viernes pasado hablaba con algunos amigos y salió el tema, que en Colombia hay que reformar la política penal, especialmente en lo concerniente a menores de edad. No hay ninguna duda sobre eso. Espero que igual como pasó con el caso del muchacho estrato ocho que iba para Harvard, en este también se haga justicia y se ponga una sanción ejemplar.

No queda de otra sino confiar en la justicia, de alguna forma.


4.2.13

La parábola de las abejas.

Me encontraba estudiando en la sala de mi casa cuando una abeja empezó a revolotear alrededor mio. Tengo que confesar que al haber sido criado en la ciudad por una mamá que le teme a todos los seres vivos, mi reacción normal en estos casos es huir tratando de parecer "machito".

Pasaba el tiempo, yo seguía en lo mio escuchando música y vigilando de reojo al animal, hasta que vi como se daba por vencido después de chocar 100 veces contra la ventana sin encontrar la salida que yo amablemente decidí proveerle; en parte por compasión, en parte para que dejara de joderme la vida.

Desde el comedor de mi casa, mientras sacaba el culo a escribir de nuevo mi hoja de vida bajo las recomendaciones de una gurú más en recursos humanos, veía como el antófilo, ya sin fuerza, dejo de moverse decidido a hacer del marco de mi ventana su tumba. El espectáculo me arrugo el corazón haciéndome decir en voz alta -¡esta joda de ser educado como católico es una cagada!-

Recordando unas lecciones que alguna vez vi en Discovery Channel ®, me levanté de mi silla hacia la cocina para mezclar un poco de agua con azúcar en una cuchara sopera. Decía el programa que las abejas cuando salen a explorar fuera de la colmena en busca de flores, se alimentan con solo lo suficiente para cubrir el área que tienen a cargo, de modo que si se pierden y no encuentran rápido el camino a casa, mueren de hambre dondequiera se las abandone la fuerza.

-Que vida trágica la de nosotros, la prole que trabaja - pensaba yo, mientras acercaba mi mano escudada en la cuchara al desdichado insecto y lo veía beber con ganas. Esas mismas ganas mías de cuando me tocaba trabajar por días seguidos, y al terminar me llenaba la panza con prisa para ir a dormir.

Pasaron uno o dos minutos, y de repente la prima de Maya empezó a volar despacio, planeando con calma hasta la salida de mi casa como sí unos pocos carbohidratos no sólo le devolvieran la vida sino también la claridad.

-¡Que bonita es la vida!, ¡que bonita la naturaleza, carajo!- me dije satisfecho.

Han pasado cinco minutos desde eso; ahora hay diez putas abejas dando vueltas como locas por toda mi casa. La pendeja exploradora no entendió mi gesto amable, creyendo en cambio que mi estancia es una despensa abierta a ella y toda su pandilla.

Ya cerré las ventanas, limpié cualquier resto de almíbar y saqué la aspiradora para limpiar cuando la  parca se haga a las invasoras. Hay que aprender a no tender la mano, porque hasta el más insignificante bicho se equivoca y aprovecha.