1.1.10

El resplandor de la nostalgia

Estoy seguro que si, pero igual quiero preguntarles sí alguna vez han tenido uno de esos momentos, en los que saben que es la última oportunidad que tienen de sentir o vivir algo? como cuando saben que es la última vez que van a hacer el amor con alguien, visitar a un amigo que se va lejos, o la ultima rumba con todos los amigos del colegio antes de graduarse.

Es una sensación extraña porque al vivirle, no solo se trata de atesorar el recuerdo con cuidado en la memoria, guardando cuidado de archivarla lo mejor posible como referencia sintiéndola despacito, sino que extrañamente esos momentos suelen tener un brillo, una belleza que los destacan sobre todos los anteriores. Igual que la llama de una vela cuando está a punto de extinguirse, la nostalgia contemporánea le da un brillo a cada experiencia que la hace sentir más bella que sus predecesoras.

Todo el cuento para compartirles que hoy sé, que fue la última vez que pude consentir y tener en mis manos como una niña, a mi sobrina Valentina.

Hace 13 años nació esa niña y aunque no comparto con ella todo el tiempo que me gustaría, hay un lazo entre los dos muy fuerte. Cuando era una bebe la visitaba todos los días; yo la enseñe a caminar, a hablar, le compre su primera bicicleta y fue la primera persona con la que bailo salsa y merengue. Mi psicóloga (si, sí no lo recuerdan llevo un tiempo largo asistiendo a terapia) dice que yo la tengo en el mismo lugar que se tiene una hija y que mi cara se ilumina cuando hablo de ella o estoy a su lado.

Yo se que ella lentamente se ha venido convirtiendo en una señorita, lo muestran sus acciones, su actitud taciturna que tanto desespera a su mamá por que le recuerdan cuanto se parece a mí, su mirada que parece traspasar y obviar a la gente. Lo sé pero me hacía un poco el pendejo porque igual sigue siendo la niña que quiero tanto. Ahora empiezo a entender a los padres cuando temen dejar crecer y cambiarse la imagen del disco duro.

Hace un par de días pase por su casa de visita y mientras jugaba con su hermanito que si sigue siendo un bebe, la escuche hablando con una de sus amiguitas y diciendo como querían agarrar a besos a un culicagado. La conversación me causo un poco de risa mientras la escuchaba, recordé cuando yo tenía su edad y era más guevon aun de lo que soy ahora con el sexo opuesto. Me reí pero termine de convencerme que la niña creció.

En fin, hoy llego por el año nuevo a mi casa, entro casi sin saludar y se metió al cuarto de mi mamá a conectarse en su laptop, prender el televisor y hacer un poco de cuenta que el resto no existe (les dije ya que se parece a mi?).

Paso la noche, cena, música y un poco de Suvignon Blanc, y por un momento la vi recostada viendo televisión, tome la oportunidad y me le acerque, me le recosté al lado, y para mi sorpresa, ella hizo algo que no hacía desde hace varios años ya. Sin decir nada cerró los ojos, dejó de ver su programa y me acercó la cabeza para que la consintiera. Por dos horas seguidas no me ignoro y solo fue la niña chiquita que se dejaba acariciar. Mientras tanto yo sabía que me estaba despidiendo de la niña y dándole la bienvenida a la jovencita, que me regalaba uno de esos últimos destellos de infancia que de alguna forma ya cumplieron su ciclo y no van a tono con sus manitos cuidadosamente arregladas de señorita. No tengo como describirles lo que fue eso.

Yo se que el próximo año estoy buscando como dar un paso para ausentarme un rato y poder irme a estudiar para cumplir otros sueños, y que los 2 o 3 años que me aleje van a terminar de traer a la señorita; sé que fue la última vez y les repito, yo que no me puedo quedar callado y tengo mil palabras, no sé cómo describirles lo bonito que fue.