7.1.13

EL QUE NO SALTE, ES “ ”… !!!!


Cuando entré a estudiar a la Universidad Nacional, recuerdo que mi familia me dijo dos cosas:
  1. Felicitaciones, aprovecha
  2. La nacho es Colombia a escala.

La segunda parte se quedó conmigo hasta ahora, no solo por todas las historias y variados personajes  que conocí mientras estudiaba, sino por mis recuerdos de tiempos de protesta,  confrontación política y guerra campal, tan familiares para los estudiantes de universidad pública criolla.

De esos momentos, aprendí, por encima de cualquier otra cosa que para ser colombiano es necesario ir al extremo, olvidar los puntos medios y entregarse a una ideología con cuerpo y alma.
- Crees en la justicia social = eres un maldito guerrillero, mamerto (y seguro mariguanero)-
-¿No apoyas tirar piedra? Facho de mierda! -

Así, en esos términos, porque si todo tu ser está entregado a una corriente, para sobrevivir hay que acabar con todas las otras. Como abejas, vencer o morir, o las dos al tiempo sino queda de otra. Hay que tomar bandos y definirse porque la guerra es a muerte y no hay tregua.

-“El que no salte es Uribista!!!!” - “El que no grite es guerrillero!!”-

Hoy la lucha es Petro y Bogotá, el tema que me tiene obsesionado desde que volví a mi ciudad y la encontré sin alma. Y sí, yo soy de los que culpa a Petro  por sus decisiones a la ligera, problemas administrativos, falta de impacto cultural y espíritu divisionista. Sin embargo reconozco la importancia de medias como la prohibición al porte de armas y aportes a la educación de su gobierno.

Está posición me ha llevado a discutir con varias personas que todavía apoyan a Petro, y aunque algunas se han mostrado abiertas y con espíritu crítico, en general la respuesta ha sido tildarme de amigo de las mafias paramilitares, asesino de toros por diversión y enemigo de la clase trabajadora (facho de mierda!).

Lo interesante ahora que el movimiento para revocar al mandato parece tomar inercia (una medida que considero podría propiciar un cambio positivo en la forma de tomar decisiones, con el riesgo de exaltar el espíritu caudillista del burgomaestre*), veo que la invitación fue hecha principalmente a esos colombianos divinamente, de bien, que tres o cuatro veces al día evocan la falta de valores familiares como nuestro más grande problema (el hambre, qué!). Todos sabemos quienes son; es un bando bien definido.

Entonces, ¿qué carajos puedo hacer sino quiero ser ni de los unos ni de los otros? cuando pienso que el alcalde acaba con lo que queda, pero no estoy dispuesto a prender veladoras a Uribe y/o Ordoñez?
Pienso, pero lo único que suena en mi cabeza es un estribillo ensordecedor:

EL QUE NO ODIE! NO ES COLOMBIANO!

Me aterra.
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*No puedo creer que use esa palabra en uno de mis escritos, regular-songos y faltos de tildes. 

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